viernes, 13 de diciembre de 2013

Ensayo: El loco que amaba amar

Este es un relato de amor. No es el amor que todos conocemos, no. Es el amor desde la cabeza de un hombre demente y sin esperanzas, desde el corazón de un excéntrico aberrado que no conoce el rumbo detrás de su frente y delante de sus ojos. Este es el amor según Nathan Sanders. Yo soy Nathan Sanders.
Si al leer esto te sientes confundido o confundida bueno, bienvenida a mi mundo -Escribió Nathan entre risas. -Solo lee un poco más. Probablemente todo tenga sentido más adelante...
-¡Hey! ¿Quién dijo eso?
-Yo lo dije.
- ¿¡Quién carajo eres tu!?
-Nathan Sanders, mucho gusto.
-Mucho gus... ¡Maldito mentiroso! ¡Yo soy Nathan Sanders!
-Si, así es. Tu eres Nathan Sanders y yo soy Nathan Sanders, ¿Es eso tan difícil?
Nathan se encontraba atónito. Esa voz que parecía no provenir de ninguna parte y sin embargo era tan clara parecía tener como único propósito el confundirlo.
-¡Cállate! ¿Qué demonios estás tratando de hacer? ¿Cómo es que sabes lo que estoy pensando?
-Nathan, Nathan, Nathan... ¿Quién soy? ¿Qué hago? ¿Cómo sé lo que piensas? Bueno, le explicaré a nuestro elegante lector o bella lectora, escucha si quieres. Nathan como bien lo dijo, está demente. Él y yo somos uno y el mismo, en resumen soy solo una voz dentro de su cabeza (una mas educada que él, si me permites agregarlo) que en este relato cumplirá la ocasional función de narrador y en caso de que la situación lo amerite haré algún comentario, en caso contrario procuraré no intervenir. Leer a una voz que no existe debe ser peculiar y  a decir verdad no es lo más entretenido que se me me ocurriría.
-¿Una voz en mi cabeza? ¡Vaya! Ese tipo debe estar loco. Procuraré no escucharlo y seguiré escribiendo para ti.
El amor es extraño. Puede ser doloroso, puede hacerte perder la razón y sin embargo amar es lo más bello que podría sentir en mi vida. Tienes el derecho a diferir y a decir que no se de lo que hablo, que soy solo un loco y tendrías razón, tu opinión y punta de vista son enteramente tuyos y nadie (especialmente un extraño hombre escribiendo en su computadora) tiene el derecho de contradecirlo.
No soy un hombre adinerado, tal vez tampoco muy bien parecido, ni he seducido a muchas mujeres hasta mi cama para hacerlas mías, pero si he amado, he amado a quien no debí amar, he amado hasta no poder más y claro, he sufrido por el amor y he caminado con el corazón roto.
-¿No pudiste encontrar algo un poco mas refinado que "hacerlas mías"?
-No, pensé en "seducido hasta mi cama para degustar la carne" pero me sonó como una pizza "Meat lovers" viendo por décima vez "Scott Pilgrim vs. The world".
-Eso es deprimente pero tienes razón, ahora "hacerlas mías" suena menos vulgar. Por favor continua.
Las mujeres... Empezaré citando a un buen amigo mío: "Dejaré de tratar de entenderlas y me dedicaré a quererlas". Las palabras de mi amigo tienen cierta extraña sabiduría. Las mujeres son el regalo más magnífico que se le pudo dar a la humanidad, más aún que la música, la pintura, la literatura y los videojuegos. Cualquier forma de arte es inferior a una mujer. ¿Por qué? Simple: El arte requiere inspiración para llevar la imaginación al mundo de la estética y la belleza, todas y cada una de las mujeres son justo eso, belleza y estética, madres, abuelas, hijas, hermanas, parejas, amantes, desconocidas, todas lo son. Si eres un hombre té, mi apreciado lector, estoy seguro de que pensaste en una dama maravillosa y si eres mujer bueno, gracias por inspirar esta obra extraña pues es a ti a quien describo, a tí exactamente.
Estuve a punto de atreverme a describir sus cualidades pero a tiempo me dí cuenta de lo osado que es eso, ¡Jamás terminaría! Cada una es un mundo majestuoso y excelso, podría hablar de su colosal sensualidad al andar delicadamente por la ciudad con esos tacones altos (es una proeza admirable por lo que he escuchado) emanando seguridad y dejandonos boquiabiertos. O tal vez de la protección de un hogar que brindan cuando la vida nos golpea y aplasta como hojas de otoño e inevitablemente rompemos en lágrimas en sus brazos. Podría hablar de eso y un millar de cosas más y seguramente me quedaría corto así que no lo haré.
-Ya lo hiciste...
-¡Por el amor de dios no interrumpas mi inspiración!
-Eres ateo...
-Y también me gusta cantar en ropa interior pero ¿eso que importa?
-Olvídalo... Me arrepiento de haberte interrumpido...
Hablaré sobre la sublimación del valor todo lo que alguna vez podría decir o escribir: Te amo. Me deprime ver como se usa esta celestial declaración y me rompe el corazón recordar como alguna vez la ocupé.
-¿La ocupaste?
-No soy un maldito santo, tú mejor que nadie debería saberlo, supongo. Me equivoqué en muchas ocasiones, fui un estúpido en muchas más, Me aferré a no estar de acuerdo con que "una bomba hace mas ruido que una caricia" y olvidé que lo que las caricias crean en días, meses y años, bueno, suficientes bombas pueden destruir en minutos.
-Digamos que lo olvidé...
-olvidaré que golpearme la cabeza no es bueno, a ver si eso te agrada...
-Ok, ok, anotado.
Un "te amo" no es una forma de decir "no me dejes", no es una forma de pedir disculpas. ¡No lo es! Un "te amo" es una alabanza, es la expresión de tu deseo de preservar la gran elegancia y el carácter de quien amas y admiras. No solo es amar, es observar, es adorar la libertad y la desenvoltura de aquella de la que eres devoto, de aquel ángel del que no sabes como eres tan afortunado de besar o de recordar, es desear que sea ella y que cada vez sea más ella. Cuando eso existe di "te amo". Cuando eso eso llegue a existir besa.
¡Ah! Los besos... El dulce, dulce néctar de los labios de una dama, si algo puede ser tan celestial como para conmover a Satanás, tan poderoso como para romper el orgullo del infierno, más excelso que el perdón divino, un solo beso de quien amas puede crear y destruir mundos, es tan indescrptiblemente mágico...
-Demasiado miltoniano ¿No crees?
-Demasiado quisquilloso ¿No te parece?
-Tenía que decirlo... ya me conoces, o te conoces, o lo que sea.
-Da lo mismo ¿Puedo terminar en paz?
-Adelante
A ti hombre que leíste esto, espero que mis locuras te den algo útil, haz feliz a una mujer.
A ti mujer que me permitiste darte estas letras, gracias, gracias por existir y ser mujer, gracias por deleitarme e inspirarme, te ruego que jamás dejes de ser tú.
-¿Te molesta si también me despido?
-Lo harás igualmente ¿No?
-Así es. Amar puede llevarte a la locura, puede ser el cielo o el camino al infierno. Observa, ama, admira y ama hasta que tu vida sea amor...
-¡¡¡O locura!!!
-Sé observador, podrías terminar como Nathan Sanders...
-Y Nathan Sanders lo haría de nuevo.

sábado, 25 de mayo de 2013

Pesadilla


¿De algo sirvio rezar a un dios sordo y mudo? ¿Es tan malo lo desconocido? ¿Por qué temer a lo que habita en la sombra…?

El jubiloso sol que lentamente perece para renacer da paso a un purpureo ocaso, tímido y melancólico, dispuesto a morir deseando no volver. En el cielo se cierne brillante e imponente una gibosa luna, dispuesta, seductora, simplemente poderosa y resuelta buscando perpetuar su dominio nocturno.
Un padre puede besar a su hija amorosamente con ojos vacíos y realmente estar en otro lado, tal vez en su trabajo o en el pesar que lo atormenta, puede besarla y sin embargo no hacerlo. Rezar por una noche tranquila de sueño para su pequeña prole, mas sin albergar interés en si aquello ocurre o no.
Tan pequeña, tan pura como es, rizos cobrizos; pequeños espirales de ternura enmarcando una tez de uniforme color marmoleo y grandes ojos avellana. Tan tierna edad y puro corazón, manjar para los señores del averno, descansando plácidamente en su cama, ignorante de la maldad del mundo exterior, tan cercano a ella, rondando.
El sueño ha derrotado su juvenil energía, sumiéndola en el abrazo de Morfeo, Reduciendo a nada el rugido de la noche; Azif. El termino árabe para el ruido nocturno, la voz de los demonios, Azif.
El sueño, puro y libre de culpa o pecado como este, por supuesto no esta hecho para durar.
Tan usual, tan común que ni lo sagrado escapa a ello. Al abrir lentamente, soñolienta como lo estaba, entorno con dificultad la mirada, aun desenfocada hacia el único lugar que no puede ser puro, su viejo armario.
Por fin logro enfocar la mirada solo para descubrir casi sin inmutarse que la puerta, lejos de estar cerrada como debería haberlo estado, se encontraba no solo entreabierta sino que, en el resquicio de la puerta se asomaban lo que parecían cuchillos curveados, su movimiento era lento pero continuo, con un pequeño haz de plateada luz de luna. La pequeña Inocencia, pues otro nombre hubiera sido inadecuado, se percató de que no
eran cuchillos, sino dedos terminados en garras metálicas, seguidas de un brazo de piel negra, parecido a escamas.
Con una garra se sostenía en el umbral de la puerta mientras con la otra empujó la puerta con tal fuerza que al llegar a su limite los goznes cedieron y la puerta permaneció colgando con las bisagras destrozadas y una figura humanoide se erigió encorvada a media luz que entraba por la ventana a través de las cortinas de un color gris vaporoso.
La piel era negra y rígida, como humo solidificado o carbón viejo. Flexible y húmeda como piel viperina, insidiosa. Púas se alzaban, blasfemas a lo largo de lo que debía ser una columna mas parecía una bestia delgada y fuerte, un exoesqueleto, como aquel de un insecto depredador. Sus ojos eran rojos y coléricos, moviéndose enloquecidamente por toda la habitación. Dientes afilados, estalactitas y estalagmitas metálicas bordeaban la cueva de lobo que su boca era, chorreando un liquido verdoso y de consistencia viscosa, que al caer al suelo quemaba sin flamas los tablones que lo formaban.
Una voz gélida atacó con violencia el aire al declamar, profano:
-Soy el hombre que golpea a su mujer mientras murmura que la ama, soy el grito inaudible de la víctima, soy el dolor que no se conoce y el pesar que los vivos prefieren ignorar, soy la Violencia del universo.
Violencia, sádica y maliciosa, se alejo del umbral del armario con pasos arrogantes y ominosos, en dirección a la pequeña aterrorizada. Pasmada como se encontraba, en vez de correr solo logro ponerse en pie a un costado de su cama, petrificada ante la encarnación del terror infantil.
Al llegar la Violencia al lecho de Inocencia, levanto la garra derecha, lista para desgarrar, sin embargo, con un movimiento fugaz la tomó por la cintura y la levanto contra su inhumano rostro, acariciando malicioso las tiernas y rosadas mejillas de la niña con una sola cuchilla de la garra izquierda. Una larga lengua bífida, verde como un pantano putrefacto, extendiéndose rápidamente, lamió su impecable cuello dejando tras de si ligeras marcas de quemadura, apenas mas brillantes que una quemadura solar.
El dolor logró que Inocencia reaccionara, mas lo hizo de forma inesperada: impulsándose hacia delante y abrazando tiernamente a Violencia.
El demonio, tras un segundo de sorpresa, tomandola por la parte trasera de su pijama la arrojo fieramente contra la pared al otro lado de la cama y exhalando irregularmente mientras daba zarpazos sin ningún tipo de control, arrazando cada pieza de la habitación que osaba existir en su camino.
Al alcanzar a la niña, observo deteniéndose, como pese a estar llorando desconsoladamente, sonreía con pureza, sin temor pero con pesar de algún tipo.
Levantando una vez mas las garras, la tomo por el cuello suave pero firmemente mientras con la otra arrancaba su cabeza y comenzó a devorar su inmaculado cuerpo.
Tras terminar el festín, aun goteando sangre, un aullido lastimero lleno la habitación mientras se desgarraba desesperadamente a si mismo mientras su viperina piel se regeneraba, sus garras se replegaron y disminuyeron, las púas de la espalda se secaron y cayeron como trigo seco bajo el viento, sus malignos ojos se tornaron color avellana y reflejaban compasión.
Dio la vuelta y tras entornar la mirada por un segundo para rendir mudo homenaje a la luna, comenzó una breve marcha casi fúnebre hacia el armario.
Ya en el umbral se detuvo un segundo, sosteniendo la puerta cerrándola lentamente y antes de cerrarla por completo un murmullo duro pero infantil fue oído:
-Mi nombre es Amor…

miércoles, 22 de agosto de 2012

Walpurgisnacht


Sin importar cuan claro sea el día o cuan apacible parezca el humilde pueblo Godsworth la sombra viaja por caminos inconcebibles e ignotos. Las cacerías son escenario común mientras que la presa es la criatura mas terrible, el peor tipo de ser humano a los ojos de este humilde poblado: aquellos acusados del prosaico arte de la brujería.

Las voces acaloradas resuenan estrepitosamente en el único bar del poblado hasta que un hombre corpulento y de barba desaliñada, provisto de de un peculiar abrigo formado por diferentes pieles animales golpea la barra haciendo repiquetear los tarros de cerveza bramando:

-¡A callar! Estas discusiones estúpidas no llevan a nada. ¿Quieren que los herejes se vayan? No lo harán por su pie, si los quieren fuera tendrán que matarlos en el nombre de dios todopoderoso. Si no tienen la fuerza para hacerlo paguenle al mejor cazador de brujos de este maldito pueblo, ya saben donde vivo. -Tras decir esto se marchó del bar dejando tras de sí un silencio sepulcral.

Al otro lado del pueblo, un hombre se aleja rápida y sigilosamente de la mansión Godsworth, piedra angular del poblado homónimo y hogar del alcalde y su familia, con un pequeño bulto sobre su hombro. Al salir del pueblo e internarse en el corazón de las montañas aledañas alcanza tras sortear una penosa serie de desfiladeros y espesas zarzas una meseta donde brilla un macabro fuego arrojando inmensas sombras humanoides a lo largo y ancho de la misma.

-¿Lo traes hermano? -Dice la figura mas próxima a el. Una silueta encapuchada y de voz femenina y cruel.

-Efectivamente hermana Ereshkigal, el primogénito no bautizado de la cabeza de este pueblo. -Dice mientras levanta por el tobillo a un bebe de no mas de dos meses de edad y lo muestra ante aquella encapuchada congregación.

-Samael, has hecho bien. -Dice un hombre en el extremo mas lejano a él. -Has traído la sangre apropiada para el Walpurgisnacht.

-Eres digno de ser el vehículo de Baal. -Dice otra voz femenina a su derecha.

A la mañana siguiente Patrick Godsworth, aporrea enloquecido la puerta de una cabaña humilde.

-¡Quiero sus malditas cabezas en la bandeja de mi desayuno! ¡Cazador! -Aquella ira pronto se desvanece mientras rompe en llanto, derrumbandose en cuanto la puerta se abre para dejarlo pasar.

-Dígame alcalde, ¿Sabe lo que es Walpurgisnacht? -Preguntó el cazador con una insidiosa sonrisa en su rostro.

-¡No me importa! Solo me importa tener de vuelta a mi hijo -Responde entre gimoteos ruidosos.

-Da la casualidad de que sí le importa dado que es esta noche y es probable que sea la ultima noche en la vida de su hijo y tal vez, de todo el pueblo.-Guarda silencio un segundo, esperando la respuesta del alcalde, sin embargo al no recibir nada mas que gimoteos prosigue. -Detenerlo es peligroso, es el mas grande aquelarre del año, lleno de brujas, hechiceros y criaturas menos definibles. Su hijo estará bien resguardado, no sera fácil.

-¡Te pagaré! ¡Todo lo que me pidas será tuyo! Solo traelo con bien.

-Lo haré. Discutiremos mis honorarios en el desayuno de mañana. Ahora fuera, necesito prepararme.

Un torrente de imagenes saturaban la mente del cazador mientras guardaba munición para su mosquete y afilaba su hacha. Imagenes de viejas heridas y peleas; 20 años atrás en la Walpurgisnacht su hijo fue sacrificado a las obscuras deidades sin nombre. Imagenes de fuego y sangre, aquellos aborrecibles cánticos y blasfemas procesiones de hombres y bestias, los horrorosos rugidos y finalmente el estridente grito de su único hijo remitiendo hasta apagarse junto con su vida.

Al anochecer el temible Walpurgisnacht comienza siendo espiado por el cazador desde las zarzas. La procesión esta conformada por hombres y mujeres custodiadas por bestias de garras y colmillos plateados. Se reunen alrededor de una descomunal pira funeraria mientras una de las figuras habla parsimoniosamente:

-Garras y colmillos, alma y sangre, te lo entregamos Baal, brindanos tu poder en este humilde vehículo. Heic noenum pax de grandaevus antiquus mulum tristisarcanas mysteria scriptum invoco crentus domini de daemonium Baal, domini de daemonium Baal, Baal, !Domini de daemonium Baal! -Al culminar el canto hereje las bestias por propia decisión brincan al fuego haciéndolo cambiar a un color negro y penetrante que se arrastra sin quemar el suelo hasta alcanzar al vehículo Samael y cubrir toda la extensión de su cuerpo, no grita, sino que extiende sus brazos flamígeros a los lados ahogado en una risa estridente y malévola mientras ante el llevan el sacrificio final: un bebe no bautizado, el hijo de Patrick Godsworth.

Al ver esto, el cazador brinca de las zarzas disparando a diestra y siniestra matando uno a uno a los asistentes que se avalanzan sobre el, desesperados por proteger la santidad de Walpurgisnacht a costa de sus cuerpos. Pronto el aire se llena de blasfemias cesantes y moribundas mientras el demonio Baal aparece entre las llamas, carne putrefacta, facciones taurinas al igual que los cuernos, una barba persa y totalmente desnudo mientras se arrodilla a punto de devorar al niño. 

Los disparos no lo terminan de detener, cada herida sangra fuego mientras se yergue, preparándose para responder al ataque sin dejar de reír maniaticamente, mas sin en cambio siendo abatido rápidamente cuando un hacha propiamente afilada se desliza por su cráneo hasta la altura de los ojos. El efecto es inmediato mientras el conjuro se disipa y las llamas se apagan. El niño ha sido salvado, el cazador se ha redimido y el demonio ha sido conjurado dejando caer entre la tierra un cráneo envuelto en llamas que languidecen y una risa macabra e incesante que incluso la luz del día no puede detener.

Walpurgisnacht ha terminado.

lunes, 13 de agosto de 2012

La marcha lunar


¿Quién soy? Mi nombre es Luna.
¿Qué soy? Soy una mujer confundida y transtornada.
¿Dónde estoy? No lo se...
¿Cuál mi época? No lo se...¿Estoy viva? ¡No lo se!

En mi mente repaso por enésima vez las palabras de mi terapeuta: "No te cuestiones tanto, solo te confundiras más". Hoy dejé a mi terapeuta, no se da cuenta que no puedo estar mas confundida.
Camino por una socorrida calle, llena de brillantes escaparates llenos de cosas tan variadas como alimentos, televisiones, juguetes, armas, articulos para el hogar, espejos... Espejos, los odio, solo muestran a una mujer menuda, no especialmente atractiva, de cabello rojo y pecas en el rostro. Me cansé de verlos pues nunca me veo a mi, todos mis terapeutas dicen que debo verme a mi misma pero los espejos mienten vulgarmente, no me reflejan, me desconozco. Sigo caminando hasta que anochece. En el cielo mi homónimo brilla intensamente, no hay una sola estrella en el cielo, solo la luna, tampoco soy yo.

Sigo caminando, deambulando desinteresadamente, mi mente esta llena de confusion, de sombras casi liquidas girando tiñendose de tonos purpureos y sonrisas estremecedoras. Súbitamente despierto de mis ensoñaciones en un bosque que desconozco por completo, sin embargo me es terriblemente familiar, un bosque gris y seco, arboles muertos y sin embargo de pie, la tierra esta húmeda y sin embargo estéril, es un camino fácil de andar, no tiene muchos desniveles.

Al cabo de un par de horas caigo rendida por el agotamiento, recargada en un grueso arbol, tambien muerto pero de apariencia resistente, el sueño me vence y duermo sin soñar. Solo oigo movimientos suaves, el crujido de hojas secas y el viento silbando entre las ramas, siento mi cuerpo deslizarse, llevado por el letargo del descanzo.

No se cuanto tiempo he dormido. Al despertar sigue estando obscuro hasta que con un sobresalto me doy cuenta de que no estoy al pie de un árbol sino en un lugar techado, un lugar húmedo y por el eco puedo deducir que es bastante amplio. Al caminar caigo en cuenta de que no es un techo sino una caverna larga y con el aspecto de un laberinto llena de bifurcaciones y caminos sin salida. Gritar no sirve de nada, solo produce escalofrios al obtener de vuelta el eco de mi voz con un terrible dejo burlón que tarda minutos en abandonar mis oidos.

Las horas se van y tras ellas arrastrando mi cordura. Las paredes mientras camino se llenan de ojos vacios que sin embargo me observan, miles de ojos me juszgan, me atrapan, me vigilan. El golpe de mis pasos reverbera en las paredes mientras corro tratando de escapar de sus miradas. No puede ser real, simplemente no puede serlo. Tratando de controlarme me detengo y acerco una mano a la pared mas cercana, aquellos ojos blanquecinos siguen el movimiento de mis dedos al tocar la pared y retirarla rapidamente, la textura es tibia y humeda, viscosa como sangre coagulada, esto acaba con mi sanidad mental y hecho a correr desesperada entre los tuneles mientras los ojos poco a poco se convierten en bocas, las cuales me asedian con risas y burlas, blasfemando mi nombre y mi mera existencia con voces estridentes imposibles de ser reproducidas por una garganta humana.

No se cuantas horas o cuantos dias, cuantos eones pasan mientras sigo corriendo hasta que al final veo la luz de una salida, extrañamente la luz no resulta cegadora sino extrañamente comoda. Dejo de correr, no me siento cansada y camino despacio entre los arboles. No importa el sol q los baña de luz, ellos permanecen frios.

Mas alla de un claro, alcanzo a escuchar la voz de un hombre que maldice en voz baja mientras termina de sepultar algo y se retira. Tal vez por timidez espero a que se haya retirado antes de acercarme a observar y ver que estaba llenando de tierra un agujero frente a una lápida, estaba enterrando a una persona, que lúgubre trabajo...

Tal vez hay sido solo morbo lo que me atrajo hacia aquella lápida y darle una mirada tras la cual entendí todo, la confusión, el miedo, la soledad, todo estuvo claro ante mi cuando en aquella sucia piedra rectangular pude leer claramente mi nombre sin ningun epitafio.

sábado, 21 de abril de 2012

La mansión del olvido


Las voces se han callado ya, los bosques dejaron de murmurar. 
Una obscura silueta se mueve errante a traves de un tortuoso y hace mucho olvidado sendero, la tunica que oculta la naturaleza fisica de este engendro se denota rasgada, presumiblemente por el camino rodeado de zarzas dejando dar un minimo vistazo de piel, una rajada de putrefacción cuya horridez solo es superada por el mezquino e ignoto aroma desprendido, como una blasfemia al entorno por esta rotura.

El camino asciende sinuoso bordeando un desfiladero, ocultando el mar, agitado y furioso similando el temido Maelström noruego,  arremetiendo salvajemente contra la escarpada piedra negra y mortecina que sirve como base a una mansion tenebrosa solo visible como silueta frente a una enorme luna llena teñida de vino escarlata.

Tras alcanzar finalmente el umbral de esta mansion se logra percibir la terrible arquitectura de la misma; cada una de sus torres, cercenadas, malignas y resquebrajadas, cada una coronada con una monstruosa gargola, quimeras y demonios de sardónica sonrisa amenazando con ojos de granito y piedra caliza a cualquiera que cometa la osadia de alcanzar este luctuoso lugar, iglesia de pecado y mórbida obsesion, coronada con un mortuorio chapitel de obscuro detalle y perfeccion tecnica.

La entrada resulta imposible para un hijo de la luz, solo aquellos bautizados en el odio y la sombra conocen la entrada. Al borde de las colosales puertas, en el lado izquierdo se encuentra un altar de piedra burdamente tallado. Sin un segundo de duda, con una piedra filosa marca una hendidura en su muñeca derecha bañando el altar con un profuso chorro carmesi y tras unos segundos de abundante sangrado, usando la mano izquierda dibuja en la puerta el simbolo y el portal del gran señor Marduk Kurios mientras murmuraba un cantico que solo podria traducirse como "Angelus exuro pro eternus venit... venit... tandem venit..." Tras unos segundos de agonica espera, con un chirrido el peso de las puertas venció los herrumbosos goznes y emitiendo un golpe sordo, cayó totalmente dando entrada al atrio de este lugar.

Al entrar solo se puede percibir el ominoso aroma de la muerte y el horror, capas de polvo cubren el lugar como un gris e inmenso sudario que nunca debería ser profanado. Un candelabro inmenso yace destruido al centro del atrio, victima del tiempo y los horrores albergados. El camino fue breve, el silencio solo ultrajado por el eco de sus blasfemas pisadas entre polvo y el crujido ocasional de huesos de roedor bajo su planta. 

Finalmente alcanzó la pieza principal y tras andar sobre una alfombra en otros tiempos purpura y gloriosa alcanzó el objetivo de su peregrinación: Un polvoroso trono de de obsidiana amatista habilmente labrado con motivos runicos, simbolos y frases de artes antaño olvidadas y misticas lenguas, ojos que no fueron hechos para ver tapizaban la pared tras este malefico trono.

Tras un largo suspiro y un murmullo ininteligible la criatura encapuchada posó su cuerpo en el trono al tiempo que retiraba la capucha de su rostro mostrando llagas y musculo carcomido y purulento, aparentaba una vejez incomparable, mas sus ojos eran jovenes y mostraban decision y sabiduria. Al momento de sentarse, sus apendices fueron atrapados con lo que aparentaba ser un mecanismo de grilletes. A la vez su cuerpo comenzó a menguar y replegarse, derritiendose mientras cada ojo de la pared despertaba concentrando su mirada en los restos del ocupante del trono, una masa semiliquida y maloliente parcialmente cubierta con una tunica raida y humeante.

Tras disolverse el ultimo rastro de vida en el trono, la paz del entorno cambió mientras el viento barría cada mota de polvo, a cada segundo que pasaba, el antiguo esplendor volvía a cada pieza del edificio, el brillo regresaba a los barandales de caoba, cada cuadro se llenaba de vida y nuevo color, el candelabro derruido regresó a su antiguo lugar de gloria como un sol balanceante y acompañado por una risa fria como un estertor y maligna como el inicuo la puerta retomó su lugar, resguardando la entrada que ahora permanece sellada esperando al siguiente sacerdote...

lunes, 7 de marzo de 2011

Legion

398 minds... 398 souls...

1 monster...

The screams of those who were born to fade away tears the silence.

Barely lighted hallways, not a simple prision, not just a nasty dungeon but an operational machine,
every cell keeps a man, no, not a man, but the shadows, stripes of the souls of both men and women of all kind and natures. From those who fell victims of the sickest ones at the castle of Gomorra to the most psichotic beings the unhuman can deliver.

This demonic creation is divided in four individual sections:


The mankindly desired

This, the first one hold locked up those who can be acepted with pleasure within the bounds of racionality. The most renowned are:

Faust: A fairly thin gentleman, sitting on his nasty bed in a pretty fancy way, playing with a beautiful red rose between his fingers. He gazes at his cell wondering how his lover is, the escence of romantisism and perennial love.

Lucy: Amused she stares at the roof where a dirty leak drips drops of dark water, asking herself how would it be to be just a nice, cold, efimeral drop, and she lays on the floor waiting to become a drop of water with a masive thunder of inocence on her face.

Demian: The elegant one. This creature stand on the light complaining about the vulgarity and simplicity of his cage. With images of beauty and symetrical redecoration he stays peaceful, the wisher of aesthetics.

Alice: A tiny but voluptuous women with with the hair of golden clothelines, staring at her reflection on a dirty puddle. Dressed in the old England way, as an aristocrat would be, with a long dress and an emerald green corset, conceited beauty.

And so the list of prisioners go on to exactly one hundred names, not one more not one less. These are those who by the way they were are condemned to be the all time all place watched by the critical eye of the humans, sentenced to be public figures until the end.


Targets of innominable hatred

Here, in an even more disgusting area are found in secured cages the creatures who found pleasure in the crimes they commited.

Alistair: The most famous of this area, always thinking, depressive, he psychologically tortured a man until the point of making him push his beloved one until the point of her despiting him. He watched this and this was the reason he became son hated that he got locked up into this area.

Azmodeus: Named after a powerful demon, this malevolent woman attained that title by drowning her parent in their bathtub and then cooked and eated them. The cook she's also called, the true nature of betrayal and patricide, only loyal to herself and even like that, this is not true all the time.

Belphegore: The ultimate manipulator, the mastermind. The laziness of this fiend got him to the point of making two women serve him with religious care. One good day, one of them triped and threw the food to the wall, angry he called the other one and made her choke her to death, after this he shoot the one standing himself. Skill and manipulation.

All of them nasty and fearless beings who loved pain so much that they eventually became pain and suffering. 100 names, 100 creatures fills this zone too.


Demential pavillion

The biggest area of this place. He are closely watched the ones who were born or became the unussual disturbance, the criminally ill.

Ophelia: The shining star of the pavillion. In the palm of her right hand she carves the word "fear" as she calls herself, while tears fall into the wound mixing with the blood. Speaking to herself she licks her lips.

Azrael: A regular pale white man sitting on the darkest corner of his cell, almost glowing in the shadows, eating. The autodestruction, a closer look reveals how, growling, he bites and take pieces of his own flesh and skin with an ominous smile.

Many oh so many names can be added to this heretic list but, time is not enough and, as I said, this is the largest pavillion, counting with 197 aberrations consumed by dementia.

And finally the most hideous and horrible, the simple mention of this last one can make the men crumble and shake in fear.

The hall of the damned


in the bottom of this place, incrusted on a dirty hole on the wall far away, locked, chained, blindfolded, muzzled, stacked by the shoulders, guarded by Leviathan:

Dante: Breathing hardly due to the pain, he lies laughing. Once he was the guardian of Tsukuyomi, the godess of the moon, abandoned but maddened, he waits with a smile, blindly, he waits for the day when his deity shall come back, until then, he's traped, not to be used, but to be sealed.

Yes, i said used. All this creatures are masks, mimetism created and conquered by the only monster able to hold them all.

An unhuman shows his hand to a woman, a woman who, he can see, truly have two faces, divided between love and hate, the primigenial duality, one is the one who loves him madly and the other is the one who, trapped, left with no other choice, became his aprentice, longing to learn the secret to attain the power of the most ominous demon of the averno: Legion

martes, 28 de diciembre de 2010

The veredict is...

The physical universe becomes a pale and gray blur while like a viper i crawl to the threshold of the dwelling of the only one left alive.

With a stone fist i knock at the door with enough strenght to bash it open until a slight but wellknown sadistical voice inquires:

-Damn it! What the fuck you want?

She knows it's me, she always knows it's me.

-Open up.

She opens the door with her ussual lack of willingness untill she stares for less than a second at my eyes, because I, bursting in madness grab her wrists with one hand over her head and with the other one I grab her neck and slam her against the wall choking her. She glances in the line between concience and unconcienceness, looking at me with the intense pleasure caused by the abcense of oxigen in her brain.

-As romantic as ussual uh?

It really wasn't a question...

-Quiet

An as a violent display of passion and rage begins, a combination of fast and slow moves, the breath taken away, incomprehensible whispers flowing like poison from wet lips to vulgar ears, theet torning flesh in a cannibal, vampiric kiss, lustful screams filling the room with desire, nails carving the back with desire, power and lust, desire and anxiety, accented by the pain of two souls merging into one, sweety skin, drops flying away in a brutal climax shouting to the sky with the unparallel pleasure and burning satisfaction designed only for the most vicious and the doomed.

Between uneasy breathing she claims:

-You know, it's not like i don't apreciate the tenderness but, to what do I owe this unexpected... pleasure?

For all answers i grabbed her hair at the root and pulled her down to my face to whisper at her ear:

-Take this and do what you love doing.

-What? Again? Nice, you really know how to keep it up with a lady.

-Take it.

After saying this, i gave her the most funest gift: a short blade stained with blood.

Still grabbing her hair, still two naked creatures merged in one by ominous reasons i explained myself:

-She's dead, do it now.

-Oh! Too bad, i was in the mood for another one, but now you are going to suffer.

Skin lacerated, carved with the cold fire of punishment, of blindfaith retribution, blood drops turned into a warm peaceful stain slowly covering the entire blanket while she dictates the veredict and do the execution:

-Suffer now, you, who failed in protecting the future. I will miss you, you know? Your blood is so fucking delicious...