viernes, 13 de diciembre de 2013

Ensayo: El loco que amaba amar

Este es un relato de amor. No es el amor que todos conocemos, no. Es el amor desde la cabeza de un hombre demente y sin esperanzas, desde el corazón de un excéntrico aberrado que no conoce el rumbo detrás de su frente y delante de sus ojos. Este es el amor según Nathan Sanders. Yo soy Nathan Sanders.
Si al leer esto te sientes confundido o confundida bueno, bienvenida a mi mundo -Escribió Nathan entre risas. -Solo lee un poco más. Probablemente todo tenga sentido más adelante...
-¡Hey! ¿Quién dijo eso?
-Yo lo dije.
- ¿¡Quién carajo eres tu!?
-Nathan Sanders, mucho gusto.
-Mucho gus... ¡Maldito mentiroso! ¡Yo soy Nathan Sanders!
-Si, así es. Tu eres Nathan Sanders y yo soy Nathan Sanders, ¿Es eso tan difícil?
Nathan se encontraba atónito. Esa voz que parecía no provenir de ninguna parte y sin embargo era tan clara parecía tener como único propósito el confundirlo.
-¡Cállate! ¿Qué demonios estás tratando de hacer? ¿Cómo es que sabes lo que estoy pensando?
-Nathan, Nathan, Nathan... ¿Quién soy? ¿Qué hago? ¿Cómo sé lo que piensas? Bueno, le explicaré a nuestro elegante lector o bella lectora, escucha si quieres. Nathan como bien lo dijo, está demente. Él y yo somos uno y el mismo, en resumen soy solo una voz dentro de su cabeza (una mas educada que él, si me permites agregarlo) que en este relato cumplirá la ocasional función de narrador y en caso de que la situación lo amerite haré algún comentario, en caso contrario procuraré no intervenir. Leer a una voz que no existe debe ser peculiar y  a decir verdad no es lo más entretenido que se me me ocurriría.
-¿Una voz en mi cabeza? ¡Vaya! Ese tipo debe estar loco. Procuraré no escucharlo y seguiré escribiendo para ti.
El amor es extraño. Puede ser doloroso, puede hacerte perder la razón y sin embargo amar es lo más bello que podría sentir en mi vida. Tienes el derecho a diferir y a decir que no se de lo que hablo, que soy solo un loco y tendrías razón, tu opinión y punta de vista son enteramente tuyos y nadie (especialmente un extraño hombre escribiendo en su computadora) tiene el derecho de contradecirlo.
No soy un hombre adinerado, tal vez tampoco muy bien parecido, ni he seducido a muchas mujeres hasta mi cama para hacerlas mías, pero si he amado, he amado a quien no debí amar, he amado hasta no poder más y claro, he sufrido por el amor y he caminado con el corazón roto.
-¿No pudiste encontrar algo un poco mas refinado que "hacerlas mías"?
-No, pensé en "seducido hasta mi cama para degustar la carne" pero me sonó como una pizza "Meat lovers" viendo por décima vez "Scott Pilgrim vs. The world".
-Eso es deprimente pero tienes razón, ahora "hacerlas mías" suena menos vulgar. Por favor continua.
Las mujeres... Empezaré citando a un buen amigo mío: "Dejaré de tratar de entenderlas y me dedicaré a quererlas". Las palabras de mi amigo tienen cierta extraña sabiduría. Las mujeres son el regalo más magnífico que se le pudo dar a la humanidad, más aún que la música, la pintura, la literatura y los videojuegos. Cualquier forma de arte es inferior a una mujer. ¿Por qué? Simple: El arte requiere inspiración para llevar la imaginación al mundo de la estética y la belleza, todas y cada una de las mujeres son justo eso, belleza y estética, madres, abuelas, hijas, hermanas, parejas, amantes, desconocidas, todas lo son. Si eres un hombre té, mi apreciado lector, estoy seguro de que pensaste en una dama maravillosa y si eres mujer bueno, gracias por inspirar esta obra extraña pues es a ti a quien describo, a tí exactamente.
Estuve a punto de atreverme a describir sus cualidades pero a tiempo me dí cuenta de lo osado que es eso, ¡Jamás terminaría! Cada una es un mundo majestuoso y excelso, podría hablar de su colosal sensualidad al andar delicadamente por la ciudad con esos tacones altos (es una proeza admirable por lo que he escuchado) emanando seguridad y dejandonos boquiabiertos. O tal vez de la protección de un hogar que brindan cuando la vida nos golpea y aplasta como hojas de otoño e inevitablemente rompemos en lágrimas en sus brazos. Podría hablar de eso y un millar de cosas más y seguramente me quedaría corto así que no lo haré.
-Ya lo hiciste...
-¡Por el amor de dios no interrumpas mi inspiración!
-Eres ateo...
-Y también me gusta cantar en ropa interior pero ¿eso que importa?
-Olvídalo... Me arrepiento de haberte interrumpido...
Hablaré sobre la sublimación del valor todo lo que alguna vez podría decir o escribir: Te amo. Me deprime ver como se usa esta celestial declaración y me rompe el corazón recordar como alguna vez la ocupé.
-¿La ocupaste?
-No soy un maldito santo, tú mejor que nadie debería saberlo, supongo. Me equivoqué en muchas ocasiones, fui un estúpido en muchas más, Me aferré a no estar de acuerdo con que "una bomba hace mas ruido que una caricia" y olvidé que lo que las caricias crean en días, meses y años, bueno, suficientes bombas pueden destruir en minutos.
-Digamos que lo olvidé...
-olvidaré que golpearme la cabeza no es bueno, a ver si eso te agrada...
-Ok, ok, anotado.
Un "te amo" no es una forma de decir "no me dejes", no es una forma de pedir disculpas. ¡No lo es! Un "te amo" es una alabanza, es la expresión de tu deseo de preservar la gran elegancia y el carácter de quien amas y admiras. No solo es amar, es observar, es adorar la libertad y la desenvoltura de aquella de la que eres devoto, de aquel ángel del que no sabes como eres tan afortunado de besar o de recordar, es desear que sea ella y que cada vez sea más ella. Cuando eso existe di "te amo". Cuando eso eso llegue a existir besa.
¡Ah! Los besos... El dulce, dulce néctar de los labios de una dama, si algo puede ser tan celestial como para conmover a Satanás, tan poderoso como para romper el orgullo del infierno, más excelso que el perdón divino, un solo beso de quien amas puede crear y destruir mundos, es tan indescrptiblemente mágico...
-Demasiado miltoniano ¿No crees?
-Demasiado quisquilloso ¿No te parece?
-Tenía que decirlo... ya me conoces, o te conoces, o lo que sea.
-Da lo mismo ¿Puedo terminar en paz?
-Adelante
A ti hombre que leíste esto, espero que mis locuras te den algo útil, haz feliz a una mujer.
A ti mujer que me permitiste darte estas letras, gracias, gracias por existir y ser mujer, gracias por deleitarme e inspirarme, te ruego que jamás dejes de ser tú.
-¿Te molesta si también me despido?
-Lo harás igualmente ¿No?
-Así es. Amar puede llevarte a la locura, puede ser el cielo o el camino al infierno. Observa, ama, admira y ama hasta que tu vida sea amor...
-¡¡¡O locura!!!
-Sé observador, podrías terminar como Nathan Sanders...
-Y Nathan Sanders lo haría de nuevo.